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sábado, 31 de octubre de 2009

No words available (or just a way to say I'm sorry)




Nothing to say. Words are useless sometimes.

Maybe just point out that I only know how to run, to escape. Sometimes I'm a believer but then I just think that everything is just a lie. Sometimes I will give myself entirely and sometimes I will be inside my shell not hearing any reason.

And that's why I run. I can't help it. I'm just a paranoid android acting by reflects. I don't analyze words or actions. I just react when I feel cornered. When I feel that something is going out of the preestablished painful path.

Yes, I'm impatient, of course. Cause I want things going right down the cliff so I don't need to bother if they were true or what kind of wisdom they left me. The faster, the better.

I try to be strong and resist so if some beautiful feeling tries to hit me I can keep denying it. And now I may have a lot of blood in my face...

But I must also say that this time I will try not to do the only thing I've learned through the years. I'm trying to stay. Even in the acceptance of vulnerability. It's hard and it makes me cry (which I really hate!)

I'll be here. Quietly. Patiently.
Words are not entirely useless...

sábado, 10 de octubre de 2009

I wanna make a toast



Hacer un dibujo en mi propia mano
Librar la conciencia de toda moral
Tirar una vaca del decimo piso
Y si hay luna llena irse a caminar

Una ostra chilena, un beso en París
Cortarse el pelo y cambiar la nariz
Si Charly escribiese la constitución
Si nunca quisiera a quien nunca me quiso

Ser dos y ser diez todavía soy yo
Si la venganza borrase el dolor
Ser seco, recto, ausencia moral
Si no me acordase del terror que te di

Todo eso me haría feliz
Tonterías me harían feliz
Pero nada me hará tan feliz
Como dos margaritas



Hoy es la fecha indicada. Es mi propio Halloween. El 10 de octubre es el día que quemo todos los demonios que habitan dentro mío. No sé que es lo que tiene, pero en 24 horas todos ellos acuden a mí y me sacuden, me vapulean. Los dejo tenerme a su merced durante todo el día… Pero con el amanecer del 11, todos arden en la hoguera.

Alguien se preguntará por qué no lucho, por qué los dejo apoderarse de mí. Y la respuesta es sencilla. Esto hace que hasta el último demonio metido en un rincón, salga de su escondite. No pueden resistirse a la tentación del aquelarre.

Así que hoy puedo brindar por todo aquello que quiso, pudo o dejé lastimarme.
A la salud de los que quisieron derribarme tan sólo movidos por la envidia, a los que me traicionaron con saña y a esos traidores que deje que volvieran a hacerlo. A los que no me perdonaron la búsqueda de felicidad, a los que no se cansan de juzgarme en esa misma búsqueda y siempre me los encuentro a la vuelta de una esquina, garrote en mano.

Salud por los que dicen ser mis amigos, pero sólo exigen y exigen sin dar nada a cambio. A los que han logrado, con poco esfuerzo, quitarle toda la naturalidad a la amistad siempre sospechando engaños y complots, teniéndome bajo la lupa del gran hermano. Por las lenguas más rápidas del oeste!!! Cómo no!

Brindo por los cobardes, los prometedores, los ilusionistas (excelente trabajo el de este año! Me quito el sombrero…) Por los que se fueron sin dejar rastro. Brindo por los que me dañaron aunque sea por amor. Por los devenidos en esclavos (a fuerza de querer que alguien los defina) que a su vez esclavizan moralmente a otros (la culpa es una arma tan poderosa...)

Y brindo por los (me perdonarán el lenguaje soez, camionero, vil y guarango) pezoooneees que se enferman ante la verdad y no es que les duela, sino que les arde como una llaga en carne viva. Y no sólo a los que son capaces de tirar un gancho derecho…

Pero dicen por ahí que de Satán sólo se ha contado lo malo!

Es cierto. Todos mis demonios tienen un don para mi este año. Levanto mi copa por aquellos que fueron víctimas de su propia hoguera de las vanidades. Ellos ardieron y aquí quedó una constelación de cinco estrellas que me cuida y me protege. Con los que me parto de la risa, con los que lloro como Magdalena y con los que me siento en casa y en familia.

A la salud de la vida, que quiso hacerme una jugarreta y por la que llegaré a mañana sintiéndome fuerte para enfrentar desafíos del cuerpo y el espíritu. Agradezco a los ilusionistas por ilusionarme. Mi maquinaria funciona a fuerza de mariposas revoloteando. Y los sueños, aunque nunca se cumplan, me llenan de ese combustible.

...

A las que están desde siempre (si, a mis hermanas del alma), a los que están hace poco: tienen mi amor incondicional y un lugar a mi lado para brindar y hacer frente a esta noche en llamas. A los que no, en buena hora se fueron.

A mi salud!! Por un borrón y cuenta nueva de demonios. Hasta mañana, que volveré a ser yo, dulce e indulgente como siempre.

jueves, 8 de octubre de 2009

Cuentos para el guerrero II (o de cómo da de sí un armario)

Llevo años viviendo aquí. No sabría decir cuánto porque ya he perdido la noción del tiempo. Hubo días en los que las salidas de la casa eran visibles. Pero poco a poco fui perdiéndoles el rastro y aunque daba vueltas y vueltas en su búsqueda, no fui capaz de encontrarlas…

La primera vez que no pude salir, me aterré. Golpeé, grité, me desesperé… todo sin sentido alguno. Sin respuestas. Porque me encontré sola. Esperé… me hundí… me resigné. Creí que el fin era lo que me había pasado, pero no. Sólo la soledad inconsolable. Que no tenía fin…

Primero, me mantuve por los lugares conocidos, los que la rutina había estipulado como politicamente correctos. La planta baja era mi habitat: cocina, living, algunas habitaciones… Después, en un esbozo de espíritu rebelde, creí sentir el goce de la libertad y me lancé a la exploración.

A partir de allí, vagué por esta casa, reconociendo cada una de sus aristas.
Los días buenos, me acomodaba bajo los rayos de sol que entran por el gran ventanal de la escalera. Allí, leía por enésima vez los pocos libros que encontré en una destartalada estantería. O dibujaba en el polvo formas cada vez más abstractas (mis recuerdos sobre el mundo exterior se han ido nublando…) y él vuelve a cubrirlo todo, en un juego incesante que creo que alguna vez vi hacer a las olas…

Los días malos, el sótano es mi refugio y más específicamente un rincón donde quepo perfectamente y me adormezco para mitigar mi corazón y esperar el lento paso de las horas.

Sin embargo, hay un cuarto al que aún tengo recelo de entrar. Hoy me he aventurado en su interior (antes sólo me asomaba) y me ha llamado la atención un ropero que hubiera jurado que antes no estaba allí…


Estaba cerrado y pude comprobar que ya no soy la joven fuerte que solía ser como para forzarlo. Así que luego de una requisa minuciosa, di con una llave… Una hermosa pieza de metal labrado. Simula un hacha, antigua… digna de un guerrero vikingo.

Desde que la ví, decidí que la llevaría conmigo, sin importar si alguna vez encontraba la puerta a la que estaba destinada.

Pero la suerte me sonrió esta vez y la llave era la elegida. Nunca esperé ver lo que se presentó ante mis ojos. Parecía como si todas las puertas que alguna vez estuvieron abiertas estuvieran en ese mismo punto. Incluso muchas, desconocidas, que daban a lugares nuevos y fascinantes para mí.

La luz que salía del ropero era deslumbrante. De pronto recordé la vividez de los colores, que el polvo me había arrebatado y me sentí mareada de emociones. Casi no pude controlarlo. Casi pierdo la poca cordura que me quedaba y pensé no poder soportar tanta adrenalina.

Algo dentro mío me llevó a empuñar la llave y apretarla fuerte en mi mano. Me sentí segura, protegida…

Y es así como me adentré en esta jungla de infinitos destellos. He encontrado paz, un remanso anhelado. Es como si los espíritus que aquí habitan me hubieran estado esperando a través de numerosas vidas y universos paralelos.

Aquí me voy a quedar. Aquí es donde me encontrarán si me buscan… Por favor, no me busquen. Les dejo la casa y sus soledades inconsolables.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Cuentos para el guerrero I



Ella creía que una vez más se había acercado sigilosamente, casi reptando hasta su presa. Que al llegar a su lado, bostezando luego de un prolongado letargo, como serpiente que se precie, había empezado a rodearlo. Primero, deslizándose por su cuerpo, reconociéndolo. Que él, en su inocencia, la había dejado acercarse sin oponer resistencia, sin saber de sus artimañas y caprichos.
Suavemente, se fue entrelazando con él, acariciándolo, seduciéndolo, mientras se apretaba cada vez más fuerte a esa piel que le daba escalofríos por la hermosa sensación que le producía.
Pensaba que, luego de tenerlo inmóvil, lo había mirado fijamente a los ojos, pacientemente, y que sin siquiera tener que hacer mucho esfuerzo, lo había hipnotizado, dejandole sin voluntad y totalmente a merced de sus deseos…
Quiso soltarlo, porque en su rostro comenzó a dibujarse una mueca de angustia y sentía su cuerpo sacudirse bajo sus escamas. Quiso y no pudo… Sin saber muy bien por qué, ella tampoco podía despegar sus ojos de los de él.


Él la vió acercarse sigilosamente y no sintió temor. Podía verla, tan pequeñita y frágil, con aspecto maltrecho, propio de algunas batallas dolorosas. Como valeroso dragón que era, quiso protegerla y la albergó entre sus alas. Quiso darle calor para su cuerpo friolento y la dejó que buscara donde acurrucarse. Mientras, disfrutaba las caricias de esa piel tersa que lo hacía estremecerse.
Ella lo miró y de pronto él quiso decirle muchas cosas, transmitirle su sabiduría. Hablarle en todas las lenguas antiguas que conocía y guiarla para que dejara atrás las heridas pasadas y pudiera volver a ser la emperatriz de esa, su tierra.
Sin embargo, creyó percibir su temblor y temió que, sin escuchar advertencias, se había dañado con las espinas que tenía en la espalda y deseó no haberlas tenido.
Intentó mantenerse inmóvil para no dañarla. Intentó pero no pudo… Sin saber muy bien por qué, no podía despegar sus ojos de los de ella.

Desde lejos, alguien los observaba. Me animaría a decir que era un oso con armadura. Se reía mientras veía a la serpiente y al dragón fundirse en uno solo. Era viejo y conocía la naturaleza de ambos. Sabía de sus mañas y temores. Y también sabía que ya no dejarían de mirarse. Que de a poco espinas y asfixias no existirían y lo que perduraría por siempre sería la mirada. Esa mirada que los desnudaba en verdades ante el otro, que les permitía protegerse entre ellos.
Los vió alzar vuelo y alejarse. Lentamente, se levantó y se perdió en la espesura del bosque.

martes, 6 de octubre de 2009

Cartas al guerrero II (o de cómo disfrutar la destrucción de altares



"So they say you're trouble, boy
Just because you like to destroy
All the things that bring the idiots joy
Well, what's wrong with a little destruction?"


Me río, te ríes, nos reímos. Carcajada tras carcajada hasta las lágrimas. Nos reímos de aquellos que te condenan. De aquél que se cree capaz de condenarte. Y de quienes creen que a ti te importa.

Y claro, la soberbia es nuestro pecado favorito. Porque nos permite descansar y simplemente observar a la gente desbarrancarse de sus auto erigidos altares. Podemos recostarnos a disfrutar el espectáculo mientras seguimos riendo.

Nosotros, que sin alboroto ni prisas nos hemos ido reuniendo, siguiendo instintos y magnetismos. Nosotros, que no necesitamos de elocuentes discursos para saber lo que siente cada uno, para ver claro el camino a recorrer. Que nunca hemos levantado un dedo acusador, porque sabemos que no está en nosotros juzgar, sino seguir andando, mientras todo decanta eventual, sutil e irremediablemente.

Despertando a quienes, como yo, estamos aún desperezándonos a la búsqueda de verdades, para unirnos a la estela. Una estela de luz refulgente que emana de nosotros mismos y que deseamos compartir con el resto. Sin egoísmos propios de aquellos que sólo buscan poderío y sentirse importantes.

Y sin las barreras de quienes eligieron una caja donde habitar y que se arrinconan en alguna de sus frívolas esquinas a temblar ante lo desconocido, tapándose los ojos ante el universo que se despliega fuera de esa caja.

Nosotros, que no conocemos jerarquías sino que reconocemos nuestras habilidades en cada situación, para ocupar el lugar donde somos más útiles. Porque somos guerreros, alumnos, líderes, escuderos, guías y apoyo. Y por ello, ante nadie nos arrodillamos ni nos sentimos amenazados. Y no tenemos miedo de tropezar, de embarrarnos, porque sabemos que podemos levantarnos y entre risas, limpiarnos las heridas el uno al otro.

Compañero, amigo, hermano y un sin número de formas de llamarte y de compartir experiencias, siempre dispuesto a aprender y más dispuesto aún a enseñar. Siempre con el oído comprensivo para ayudar y alerta ante los peligros que nos acechan para protegernos. Ha llegado el momento de retribuir y cuidarte. Empuñando nuestras armas, la barrera es infranqueable.

Y así, nos recostamos. Así, detenemos un momento la marcha para disfrutar el espectáculo de las caídas. Desde aquí, la vista del precipicio es fantástica. Y cuanto más alto es el pedestal del que caen, más espectacular la imagen. Ya dije que la soberbia es nuestro pecado favorito?

Nosotros que podemos escucharnos reír, carcajada tras carcajada hasta las lágrimas. Pero con nuestro rostro aún impasible...

Y nuestra marcha imparable.



"So I'm sorry if I ever resisted
I never had a doubt that you ever existed
I only have a problem when people insist on
Taking their hate and placing it on your name

So they say you're trouble, boy
Just because you like to destroy
You are the word, the word is 'destroy'
I break this bottle and think of you fondly"


Felicidades, querido.
Por un año más de aprendizaje, de lucha, de logros y de renovados sueños.

lunes, 5 de octubre de 2009

Cartas al guerrero I (o de cómo desear que los dragones alcen vuelo)




"ELEANOR PUT YOUR BOOTS ON" - FRANZ FERDINAND

Eleanor put those boots back on,
Kick the heels into the Brooklyn dirt,
I know it isn't dignified to run,
But if you run,
You can run to the Coney Island roller coaster,
Ride to the highest point and leap across the filthy water,
Leap until the Gulf Stream's brought you down.

I could be there when you land

So Eleanor take a Green Point three point,
Turn towards the hidden sun,
You know you look so elegant when you run,
If you run, you can run,
To that statue with the dictionary,
Climb to her fingernail and leap, yeah,
Take an atmospheric leap,
Leap and let the jet stream set you down.

Could be there when you land,
I could be there when you land,
Could be there when you land.

So Eleanor put those boots back on,
Put the boots back on and run, run,
Come on over here, come on over here,
Come on over here...




Es hora de levantarse, Agat. Es hora de volver a calzarse y salir. Salir a defender y salir a conquistar. Para eso es necesario meterse, a veces, en el barro. Y también correr. Y aunque algunos digan que correr no es digno de guerreros de tu talla, hacerlo no siempre significa huir. Y corriendo puedes llegar hasta aquí...

Es hora. Quiero que seas libre, que la brisa te acaricie el rostro y el sol broncee tu piel mientras te encaminas a tu meta. Que tu mirada absorba el paisaje que vas recorriendo y así enriquezcas tus sueños. Esos que te hacen desplegar las alas y volar hacia lugares remotos.

Y para que, volando bien bajito, puedas acercarte y besar las aguas de ese lago entre colinas que son tu deseo más celosamente guardado. Y descansar a sus orillas, sintiendo bajo tu cuerpo ese pasto que todo lo tiñe de un verde que sólo allí los ojos pueden contemplar.

Tus manos, mientras lo acarician, se llenarán de la energía que ese mágico lugar tiene reservado sólo a aquellos que se atreven a desear lo que otros consideran imposible. Esa magia que está reservada sólo para ti.

No te rindas, Agat. A pesar que la desesperanza quiera someterte, yo sé que eres más fuerte. La voz de tu interior te lo está gritando, sólo que por momentos decides no escucharla. No hay cadenas lo suficientemente fuertes para retenerte, a menos que tú decidas que lo sean. Abandona el rincón. Put your boots back on...

Son tantos los caminos que te quedan por recorrer como vasto es el universo que nos alberga. Quiero que escales las montañas más altas en busca de la sabiduría infinita. Y que te hundas en los más profundos avernos, porque sin ellos esa sabiduría no estaría completa.

Y nada te estará vedado. Todo está al alcance de tu mano para que lo hagas tuyo. No dejes de soñar. Nunca dejes de soñar, de andar, de correr y menos aún de volar.

I could be there when you land...
Rolery