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lunes, 18 de mayo de 2015

Estación Experimental (o de cómo una banda te puede remover el universo)



"Me encontré en un sueño con vos
Cuando no le daba valor a nada
Me entregué, soy fácil para la piel
A su melancólica belleza..."

383 días pasaron desde que vi esta banda en vivo por primera vez. Primera vez que los escuché y me enamoré. Y ya nada fue igual...

Noche de tragos, de videos de los 80, de personajes bizarros y de fotos robadas de piernas ajenas. De malos entendidos, egos heridos, escaleras abarrotadas y abrigos arruinados. Noche de más tragos, flirteos en el baño y fans enardecidos...

"Esta canción no la han tocado antes...?"

Una noche oculta. Noche de confesiones deshinibidas, miradas traviesas, preguntas capciosas y respuestas provocadoras. Noche de cuerpos magnetizados y deseos encendidos. Y más miradas traviesas.

Ya nada fue igual.
Será que el diablo te llevó hasta aquí.

jueves, 28 de agosto de 2014

Historias de dos bares (o de cómo todo es cuestión de perspectiva)


Esa fue la reflexión de domingo y que me hizo lagrimearle un poco la mesa a la dueña del bar en cuestión. Y lo sentía aplicable a varios aspectos de mi vida.
Empezaba por el más obvio y reciente que era el de una nueva separación. Uno suele verse a sí mismo como un buen partido. Yo soy medio neurótica, bastante dominante y muy despelotada. Pero lo compenso con ser mimosa hasta el hartazgo, adaptable y tolerante a las neurosis y gustos ajenos.
Y el mayor de mi defectos: ser estúpidamente malcriadora del otro.
Creía que no era tan mal pack después de todo y que podría construir una relación, una familia, un hogar...
Y aquí estoy, al final de mi segundo matrimonio, desburrándome con que no es suficiente. Ni por cerca. Una cree que va yendo a desayunar a El Cadillal... Y termina en un baretito trosko donde no encontré quién atienda.

(Aclaro que la metáfora se refiere a la soledad y a que las relaciones no hayan funcionado. No a las personas que me acompañaron por sendos caminos. Que no se hieran sensibilidades al cuete).

En un cuadro más grande, vi mi vida desde "lejos" y me hice cargo de las expectativas de mi madre, que tanto hizo por mi, que me dio todas las posibilidades y yo LAS DESPERDICIÉ UNA POR UNA, con paciencia detallista. Educación de privilegio, viajes, vivir en el exterior, el puto master... Todo, sistemáticamente.
Le lloré a la dueña del barcito, mientras ella le preparaba el café a esta descolgada que le caía a desayunar a las doce de un domingo. Me sentí frustrada, me sentí estúpida, me sentí muy inútil. Porque nunca iba a poder darle a mi hija todas las chances que me dieron a mi. Porque iba yendo a desayunar a El Cadillal y terminé en un baretito trosko vacío, donde no había quién me atienda.

Pero de pronto miré la pared y vi una foto enorme de los Beatles, unas frases escritas, un par de dedicatorias a los dueños del bar y muchas fotos de gente ahí.


Y me fuí un poco más atrás en mi vida. Yo no estaba destinada a esta vida, a estas oportunidades. Mi vida podría haber sido muy diferente, más triste y con otros valores a mi alrededor. Pero aparecieron mis padres y me adoptaron. Y me dieron mucho mucho amor, además de todas esas oportunidades.
Y a pesar de no haber seguido las expectativas de mis viejos y de no haber sido la persona exitosísima (en términos convencionales) para lo que quisieron prepararme, mi vida no está para nada mal.
He viajado a muchos lugares, donde he conocido gente maravillosa. He aprendido el valor del trabajo. Tengo amigos inmejorables, fieles y a los que considero mi familia. He amado y me han amado. Tengo un bultito de amor que me reclama cada día y por la que muevo cielo y tierra. Y encontré un lugar en el mundo donde me permiten desarrollarme profesionalmente y que me ha sorprendido con un sentido de pertenencia que hace mucho no sentía.
A veces los caminos no son los que esperamos o los que estaban destinados. Pero definitivamente eso no significa que sea malo, sino todo lo contrario. Puede enriquecernos mucho más y abrirnos la cabeza de una inmensa cantidad de formas.

A veces vamos yendo a desayunar a El Cadillal pero nos encontramos con La Enrramada que es uno de los bares más queridos de barrio sur.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Thinking of you...




Un salón enorme. Vestigios de una grandeza que hace tiempo se ve desvaída. Sólo la luz de una lámpara de mesa. Un departamento lo suficientemente alto como para ahogar el ruido de la calle y sólo Lenny se escucha en la noche.

Tu brazo alrededor mío y los dos curioseamos los créditos del recién adquirido CD. Ese tintín que suena de fondo, que nos emocionamos al reconocer...

Una noche perfecta. Es el recuerdo que guardo con más cariño. Porque me recuerda los días despreocupados de mi recién estrenada "madurez".

No es lo que "pudimos haber sido". No. Nunca pudimos haber sido otra cosa. Lo que fuimos fue sólo esa noche. Alguna otra, tal vez. Pero era el momento en que las estadísticas caían. En la que rompíamos esquemas que otros murmuraban.

Era la noche en que acostados sobre una manta en el suelo, disfrutábamos a Kravitz. Donde sólo yo sabía que tu voz era dulce y tranquila cuando no había audiencias para las que prorrumpir en "ocurrencias". Sólo vos sabías que no era la pendeja alborotada que intentaba "encajar" con gente ridícula. Y los dos sabíamos que el silencio podía envolvernos porque nos sentíamos cómodos así, uno junto al otro.

No te extraño, curiosamente. Tal vez porque conozco la brevedad de la noche.

Sólo me pregunto por qué tuvimos la necesidad de destrozar todo y tanto tiempo después. Por qué no pude guardar intacto el recuerdo de esa noche (y tal vez de alguna otra). No me olvidé que nunca pudimos ser otra cosa. Pero quizás me olvidé por un momento que había cosas más importantes por preservar que una noche de luz tenue y confidencias.

Otra vez ha pasado mucho tiempo y en un descuido volvió esa imagen, nítida... cristalina.

No te extraño, curiosamente. Pero si añoro la despreocupación y la tranquilidad de quien sabe qué pasa y no necesita perder tiempo en descifrar, elucubrar lo que significa todo.

Otra vez ha pasado mucho tiempo y en un descuido volvió esa imagen, nítida... cristalina.... como el tintín de las botellitas de Heineken.

martes, 13 de marzo de 2012

Fairy tales I

Monica: Y’know, let’s face it, I’m not a kid anymore! I-I need to be with someone who-who wants the same things that I do! I mean coming to my place of work and telling me that you love me, I want that! Talking about pig sex over lunch, I don’t want that!

Richard: I think that’s fair.

Monica: Fair? Please don’t even talk to me about fair! Fair would’ve been you wanting to marry me back then! Or fair would’ve been Chandler wanting to marry me now! Believe me, nothing about this is fair! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing!

Richard:
It’s okay! Shh! Hey. Hey. (Hugs her) Shhhh.

Monica: Nothing. (She backs away a little bit but is still in his arms and looks up at his eyes.) I don’t kn—Umm. I don’t know. Umm…

Richard: I know. (Backs away.)

Monica: Y’know, I-I… I have to figure…some st—Y’know, some stuff before I can…


Fair would've been him having the guts to take control of his life because he loved me not because he lost me. Fair would've been me enjoying the result of encouraging him to do what he loves so he could be truly happy.
Or fair would've been you REALLY loving me and didn't think i'm a stupid girl who would just fall for love songs and sweet words whispered in my ear. Fair would've been you understanding that you're not a boy anymore.
Or me not feeling this endless sadness... Cause sometimes I wanna feel angry but I just can't stop crying.

It's not fair because I just wanted so hard to be happy this time.

jueves, 1 de abril de 2010

Mi segundo hogar (o de cómo anhelar la teletransportación)



Ya lo dije por todo medio posible. Hoy tengo desesperación por estar en Coma-ruga. Aquí puedo explayarme un poco más y aclarar que no es por esa hermosa playa. No es por tirarme sobre una toalla y lentamente acariciar la arena calentita, mientras la mente se relaja y no deja lugar a pensamientos perturbadores.

Ni porque prefiera estar en una ciudad veraniega antes que trabajando un jueves santo encerrada en un shopping, lleno de gente que sale desesperada de su casa, a gastar su dinero en compras superfluas.

No, nada de eso. Quiero estar en Coma-ruga por el aire. Es diferente, característico (como el de cada lugar, por supuesto). Así como a veces sentimos olores que nos recuerdan a otras épocas, yo recuerdo claramente el olor de mi pueblo.

Aire fresco, con el toque de la brisa marina que aliviana los días calurosos. Y que invita a largos paseos por la orilla del mar los dias de invierno (si, yo no soy de playa en verano...) Al mediodía, olor a mariscos, a pescado fresco... a paella y a croquetas!!! (los que me conocen, saben de mis debilidades).

Me imagino caminando por la avenida de la Generalitat, ancha, arbolada y con el mar de fondo. Y de ahí, por el paseo marítimo hasta el final de Sant Salvador, como cada mañana, algún verano que me agarró deportista y madrugadora...

Casitas bien pintorescas, el sol saliendo por el frente y, si hace calor, algún yayo madrugador que ya bajó a la playa para asegurarse su lugarcito frente al mar.



Aunque en algún momento, la estrategia dictaba sobre oportunidades, bienes, etc. (y el corazón pesaba con distancias familiares) y tuve que volverme, nada pudo aún separar el alma de ese pueblo, mi pueblo, donde comencé una nueva vida alguna vez, y a donde seguramente volveré, quizás a terminar alguna otra.

domingo, 3 de enero de 2010

Torrente (o de cómo me dejó el 2009)



Año nuevo que comienza. Como diría Mafalda, como un block nuevito, lleno de hojas en blanco, pero con muchos codos rozando el tintero. Casi podría decir que siento ese olorcito a libro nuevo que me deleita cada vez que entro en una librería.

Así como en los cumpleaños, momento de balance. Un amigo me decía que no hacía balances sino que se fijaba qué había quedado que sirva de base para construir el año que comienza. Y mi base... reconozcámoslo, mi base es estrecha. Pero diremos a su favor que tiene potencial.

Un potencial que me acompaña, que soy yo misma. Que todavía conservo algo de sentido común y puedo volver sobre mis pasos para reflexionar sobre mis actos. Aunque este año, más que pasos, fueron manotazos de ahogado, porque el 2009 fue como un río para mi.

Al comienzo, me sumergí en aguas que parecían tranquilas, pero que en realidad, llevaban una corriente interna, de esas que te van alejando de la orilla, casi sin darte cuenta. Y al poco tiempo, se convirtió en un río furioso, de aguas turbulentas.

Como nadadora de cierta experiencia, intenté mantener un curso, esperando llegar a un remanso. Pero de nada sirven las habilidades, cuando nuestras fuerzas están diezmadas. Sentía un cansancio agotador, que no me permitía vislumbrar una salida. E incluso hubo momentos en que, teniendolas a la vista, ya la voluntad me había abandonado.

A partir de ahí, sólo quise mantenerme a flote. La corriente me arrastró por meses. Y no estamos hablando de un lecho de suave arena. Hablo de un río rocoso y con cascadas.



El 2010 me encuentra desmayada sobre la orilla, donde me depositó el 2009. Estoy juntando fuerzas, para levantar la cabeza. Tengo que mirar a mi alrededor y tomar perspectiva, para saber dónde me encuentro. Vaya uno a saber qué páramos recorreré en estos 365 dias que tengo por delante.

Pero insisto... al parecer, tengo potencial.