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sábado, 25 de abril de 2009

Conversaciones vicerales... (o de cómo darse cuenta que usted se está volviendo loco si cree que habla con su corazón)




"FOREVER MORE" - MOLOKO

What if I drown in this sea of devotion/ Just a stone left unturned/ My need is deep/ Wide endless oceans/ Feel it furious/ The fire burns on / Let there be love/ Everlasting/ And it will live eternally/ Will we receive without ever asking?/ Im just curious

Got to find me somebody/ But theres nobody/ To love me/ And its driving me crazy/ Theres nobody to love me / Somebody tell me/ How could there be nobody/ To love me/ And its driving me crazy/ Theres nobody to love me / Somebody tell me/ How could there be nobody/ Nobody to love me/ And this life is so empty/ Theres nobody to love me

Endless tears/ Forever joy/ To feel most every feeling/ Forever more

Dont want to see me crying/ Just want to see me flying/ I need to get so high and/ Want somebody to blow my mind / Dont want to see me crying/ Just want to see me flying/ I need to get so high and/ Want dont you blow my mind/ Blow my mind/ Blow my mind

Got to find me somebody/ But theres nobody/ To love me/ Anybody could love me/ And its driving me crazy/ Theres nobody to love me



Mañana de sábado. Tengo que reunirme con un compañero (decirle así no es justo: es MI amigo, de esos pocos con los que la confianza es inmediata y con el que siento como si hubiéramos crecido juntos, caminando codo a codo, pateando piedritas por el barrio). Lo llamo para despertarlo, al grito de "Vení ya para acá que estás una hora tarde!!", pero me cuenta que su novia está enferma y que quiere quedarse a cuidarla, con un tonito de pena y preocupación que... me enternece.

Fue un flash. No inmediato... tardó unos segundos en formarse. Y sentí un punzón clavarse. Podría describir el recorrido a través de las capas de piel, atravesando costillas y perforando ese músculo que no logro decifrar si está parado o si soy YO la quiero que cese ese movimiento constante que tiene. Tum tum. Tum tum.

-"Qué querés? Basta ya de molestar, che!"

-"Quiero eso. Que alguien nos cuide, que se muera de pena de vernos enfermos, que quiera pasar el tiempo con nosotros, que quiera compartir, que..."

-"Uf! Sos un latoso... Y encima un cursi mal".

-"Claaarooo. Porque ella va por la vida sin importarle nada!! Qué haces los jueves, tirada en ese sillón? Ya ni hablar te dejan las lágrimas, tarada".

-"Bueno, pero eso es perfectamente normal. Se llama catarsis y yo pago por ese diván (a ver si hablamos con propiedad...) para que se lo banque durante 40 minutos. No entendés nada de nada. Es una relación... comercial".

"No me importa. No sé lo que quiero, pero lo quiero ya, como diría Luca. Y no voy a dejar de joder hasta que, aunque sea, pongas actitud".

"Pues te perpetuarás jorobando. Yo no haré nada. Nadie nos quiere y nadie lo hará. Listo chau".

"Pero...".

Click. Corté. No tengo tiempo. Debo seguir mirando el monitor. Seguir haciendo mi trabajo. Seguir estudiando (por fin estoy cumpliendo el sueño del pibe, no?). Diría "este mundo", pero lo cierto es que "MI mundo" no tiene tiempo para estas cosas. No puedo darme el lujo de seguir esta conversación. Él no lo entiende. Lo hago por su bien. Él no puede verse pero yo sí veo sus cicatrices, las heridas aún no sanadas y lo he visto encogerse hasta casi desaparecer. Es por su bien, insisto. Ya conocemos el final. Siempre es el mismo. Yo guardo el registro, pero parece que a él se le olvida fácilmente...

Shit happens... all the time.

sábado, 11 de abril de 2009

Era tan pobre que sólo tenía dinero...





Era una princesa... sí. Pero al final del día sólo era eso: una princesa. Sin importar la confianza que depositara en los demás, ni todos los bienes que repartiera, siempre sería lo mismo: diferente.

Siempre vulnerable a la herida ajena, siempre disponible a los requerimientos de quienes fingen ser sus amigos. Siempre dispuesta a dar hasta lo que no tiene, desde lo material a lo intangible, por los juglares que se acercan y le muestran sólo una falsa mueca risueña.

Tiempo, tiempo, lo que más le falta, pero siempre es capaz de sacar un minuto de su corona enmohecida. Qué pasa cuando quiere tiempo de los demás? Nada pasa. He ahí su pobreza. Es pobre del tiempo ajeno. Es pobre en oídos que sean sensibles a sus palabras y que tengan la voluntad de reconfortarla.

Los oídos están cerrados, pero las bocas de los nobles están siempre dispuestas a parlotear. Y cuando se cansan de hacerlo, el monólogo terminó. "Para qué sirve esta princesa engreída y acaparadora?" "Qué obligación tenemos para con ella??" "Cree, acaso, que tiene poder sobre nosotros?"

No, no lo cree. Intenta cada día que su corazón no se endurezca a cada paso en falso que da, entregando un poco de su corazón a quién se regodea en pisotearlo. En olvidarla ante cualquier curva del camino. A interrumpirla incesantemente cuando ella sólo necesita desnudar su alma y que alguien le diga que vale la pena. Alguien que le diga que al final del día puede ser querida como cualquiera y que no hace falta que surque mares insondables hacia tierras de soledad y desarraigo.

Y por un momento tuvo el coraje de creer. Aún cuando venía arrastrando su espíritu con ruido de cadenas, dejó a las sirenas cantar su canción. Y tuvo a mal escuchar a aquella que le cantó diferentes melodías, todas igual de atrayentes, pero que al final sólo escondían una traición: la de la indiferencia y el olvido. Sin duda no sería la primera, ni tampoco la última pero sí la doblemente dolorosa. La que la llevaría a quemar de nuevo sus naves. Todo un ejército ardiendo mientras se desvanece en el horizonte de las aguas que pronto la separarán de su reino.

(Lo que la sirena no sabe, es que también es pobre. Y no de dinero, como cree, mientras se autocompadece. Y es pobre de la peor de las pobrezas... la de espíritu, esa que también lleva irremediablemente a la soledad...)

...

Era pobre. Más pobre que ninguna. Sólo tenía dinero. Sólo tenía su ser para entregarse y evidentemente éste tampoco valía de mucho, ni era suficiente para quienes viven en la ambición de los demás.

Todos sabemos el final de la historia. La princesa muere en soledad, con un corazón harapiento y vuelta al polvo. Polvo que rápidamente se quita con un plumero.

Ashes to ashes, dust to dust.

jueves, 9 de abril de 2009

Eterno resplandor (de todos mis recuerdos)





A Laura

Si pudieras quedarte... si no estuvieras tan lejos. Si hubiera podido verte, hablarte.
Por fin tu espíritu alegre se liberó de esas cadenas que nos sorprendieron al atraparte. Y yo no estuve ahí, para hacerte compañía en tu cárcel de dolor. Para devolverte todo ese amor que cada día brindabas a aquellos que más lo necesitaban, con ese tintín que tenía tu presencia.

Conocerte me hacía intentar ser una mejor persona. Me enseñaste lo hermoso que es darse a los demás, sin esperar nada a cambio, algo que está bastante en desuso, incluso entre los que dicen quererse. Y no sólo te brindabas a los demás. Tu alegría, compasión y generosidad no conocían límites y son muchos cuyas vidas tocaste con esa magia que desprendías.

Ahora tu recuerdo no me permite olvidar la promesa que te hice. Seguir con tu trabajo, tu misión. Ojalá desde dónde estés, puedas iluminarme el camino. Dejarme ser sólo la mitad de lo que representabas para todos nosotros.

Te extraño. Y aunque te despediste de mí, fue tan etéreo como un sueño. Cómo me hubiera gustado abrazarte y asegurarte que todo iba a estar bien. Que siempre ibas a estar conmigo, de la forma en que este universo quisiera, con sus misteriosos trazados...

Quién me dirá "hola, mi chiquita!!" con tanta alegría que yo sentía que en tu sonrisa habitaba el sol, aún en mis días más tormentosos? Quién me impulsará a seguir adelante, a pesar de cualquier obstáculo, siempre con la promesa de un café reconfortante?

La avenida también va a extrañarte, junto a todos aquellos madrugadores que cada día podían verte pasar, preguntándose de dónde salía tanta energía. Esa que te caracterizaba. Esa que te hacía incansable y la que repartías a todos los que te conocíamos.

El ascensor ya no será lo mismo. Sé que en el reflejo de sus espejos siempre quedarán nuestras charlas de tres pisos, que nos servían para ponernos al día cuando las obligaciones no dejaban que compartamos más que esa distancia. Una distancia que hoy mido en complicidades compartidas. Hace un tiempo me decías que cada vez nos quedábamos más solas. Y sí... ahora me he quedado sola en este cúmulo de ladrillos.

Te extraño. Mucho. Intento alegrarme en tu libertad. Porque el dolor te ha dejado, porque no ha podido retenerte para sí. Pero a veces me duele más el corazón en tu ausencia. Y sé que no sólo te extraño yo. Has dejado un vacío muy difícil de llenar para todos los que te sabíamos indispensable.

Donde quiera que estés, estoy pensado en vos. Y te pido que des dos de tus cariñosos besos a esos que me esperan, para reencontrarnos algún día y a los que extraño también con locura.

jueves, 2 de abril de 2009

Basta de orgullo y prejuicio (o de cómo no quiero desbarrancarme yo también!)




STEVIE WONDER (CON DIONNE WARWICK) - "THAT'S WHAT FRIENDS ARE FOR"

And I/ Never thought I'd feel this way/ And as far as I'm concerned I'm glad I got the chance to say/ That I do believe I love you/ And if I should ever go away/ Well then close your eyes and try to feel the way we do today/ And than if you can't remember.....

Keep smilin'/ Keep shinin'
Knowin' you can always count on me/ for sure/ that's what friends are for/ In good times/ And bad times/ I'll be on your side forever more/ That's what friends are for


Y yo/ Nunca pensé que me sentiría así/ Y en lo que a mi concierne, me alegro de tener esta chance de decir/Que yo si creo que te quiero/ Y si alguna vez me voy lejos/ Entonces cierra los ojos y trata de sentir lo que sentimos hoy/ Y si no puedes recordar...

Sigue sonriendo/ sigue brillando
Sabiendo que siempre puedes contar conmigo/ por seguro/ para eso están los amigos/ En los buenos momentos/ y en los malos momentos/ por siempre estaré a tu lado/ para eso están los amigos





Para usted, mi estimado.
Y para mis jueces y juzgados



Hoy leí una frase: "Se sobre tus hechos el primer magistrado, sobre tu vida el ultimo abogado, pero sobre tu prójimo, ni se te ocurra hacer de jurado". Bastante seguido nos olvidamos de esta máxima. Y lo peor de todo es que lo hacemos con la gente que más nos importa, con los que más queremos y, claro... los que más nos quieren.

Cuántas veces estuvimos nosotros en el banquillo? Millones de veces. Tooodas esas en las que parecíamos moscas contra un vidrio, pum pum pum, estrellándonos una y otra vez. Y nuestros amigos, hartos de nosotros, hartos de decirnos que la ventana no estaba abierta. Pero... tienen derecho a hartarse? Seguro. A juzgarnos por seguir nuestro corazón o el camino que creemos que nos hará felices o simplemente nuestra ceguera? Seguro que NO.

Sin embargo... la línea es delgada... y hasta traslúcida. Estando, precisamente hoy, en los dos lugares, me cuesta distinguir entre lo atacada que me siento cuando mis amigos comienzan a desglosar mi vida, del dolor que puedo causar en un amigo cuando lo veo lastimarse.

El extrañamiento que sentí al ver a dos de las personas que más quiero, prácticamente PELEAR por ver quién me había dicho más veces que era una estúpida, fue similar al que sentí ante la pregunta "qué obligación tengo ahora de contarte algo?", también de alguien querido. Y peor fue reconocer que yo también ocupé esos lugares.

Es posible que no soportar el dolor de aquellos que queremos, forme una barrera que no les permita contar con uno cuando más lo necesitan? Si. Y lo sé porque yo misma callo. Lo sé porque hay quienes me reclaman "Nunca me contás nada". Y tengo mis razones. Las mismas que impulsan a alguien a caminar por las calles, solo y sin poder apoyarse en el hombro que quiere, sin abrazos que reconfortan, de brazos que lo extrañan.

Y quizás eso sea egoísta: "Cómo no me llamaste?!" Como si fuéramos superhéroes cuya sola presencia todo lo soluciona. Uauu! Cuánta soberbia, luego de la lapidación a la que nos sometemos mutuamente! O quizás... antes de hablar, deberíamos parar a pensar que, de vez en cuando, a todos nos toca cambiar de papeles. Juez y acusado. Y a veces el acusado también se harta...



Yo soy Bombón, pero me quedé sin los superpoderes...


Mi tristeza de saberte por ahí, triste, parece también egoísta ("Y ahora por qué llorás?" me dijiste, con toda la razón del mundo...) porque tal vez sólo contemplaba lo que parecía una negación a la importancia de mi consuelo. Pero no. Era por todo lo que te quiero, y por darme cuenta que la toga y el martillo me quedaban muy grandes. No sé... todo se mezcla, a veces.

Ya sé que vas a decir "Qué aburrido!", como siempre, pero a veces desearía que todo fuera más fácil. Que nadie pudiera hacernos daño, ni quiera lastimarnos. Que siempre sepamos que contamos con el otro, SIN JUICIOS NI TEMORES, para compartir lo bueno y lo malo, con el hombro siempre listo para reír o llorar,... o leer, o cantar o bailar o cualquiera de esas cosas que nos gusta compartir con nuestros amigos. Los de verdad, no los cientos facebookeros.

A mis verdaderos amigos, perdón si alguna vez se sintieron juzgados, "presionados en la confesión" o abandonados. Y a esos amigos también, perdón por el silencio que a veces inunda y por no saber pedir ayuda (si, ok, la necesito ahora). Espero que sepan de sobra que los quiero con todo mi corazón. Y que hoy, como cada día, me gustaría abrazarlos y que me abracen muy fuerte!


Nota al pie: poner "Friends will be friends" me pareció muuuuuuy cursi. Pero la verdad es que Stevie Wonder no cae muy lejos!! :P