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lunes, 10 de septiembre de 2012

Thinking of you...




Un salón enorme. Vestigios de una grandeza que hace tiempo se ve desvaída. Sólo la luz de una lámpara de mesa. Un departamento lo suficientemente alto como para ahogar el ruido de la calle y sólo Lenny se escucha en la noche.

Tu brazo alrededor mío y los dos curioseamos los créditos del recién adquirido CD. Ese tintín que suena de fondo, que nos emocionamos al reconocer...

Una noche perfecta. Es el recuerdo que guardo con más cariño. Porque me recuerda los días despreocupados de mi recién estrenada "madurez".

No es lo que "pudimos haber sido". No. Nunca pudimos haber sido otra cosa. Lo que fuimos fue sólo esa noche. Alguna otra, tal vez. Pero era el momento en que las estadísticas caían. En la que rompíamos esquemas que otros murmuraban.

Era la noche en que acostados sobre una manta en el suelo, disfrutábamos a Kravitz. Donde sólo yo sabía que tu voz era dulce y tranquila cuando no había audiencias para las que prorrumpir en "ocurrencias". Sólo vos sabías que no era la pendeja alborotada que intentaba "encajar" con gente ridícula. Y los dos sabíamos que el silencio podía envolvernos porque nos sentíamos cómodos así, uno junto al otro.

No te extraño, curiosamente. Tal vez porque conozco la brevedad de la noche.

Sólo me pregunto por qué tuvimos la necesidad de destrozar todo y tanto tiempo después. Por qué no pude guardar intacto el recuerdo de esa noche (y tal vez de alguna otra). No me olvidé que nunca pudimos ser otra cosa. Pero quizás me olvidé por un momento que había cosas más importantes por preservar que una noche de luz tenue y confidencias.

Otra vez ha pasado mucho tiempo y en un descuido volvió esa imagen, nítida... cristalina.

No te extraño, curiosamente. Pero si añoro la despreocupación y la tranquilidad de quien sabe qué pasa y no necesita perder tiempo en descifrar, elucubrar lo que significa todo.

Otra vez ha pasado mucho tiempo y en un descuido volvió esa imagen, nítida... cristalina.... como el tintín de las botellitas de Heineken.

martes, 13 de marzo de 2012

Fairy tales I

Monica: Y’know, let’s face it, I’m not a kid anymore! I-I need to be with someone who-who wants the same things that I do! I mean coming to my place of work and telling me that you love me, I want that! Talking about pig sex over lunch, I don’t want that!

Richard: I think that’s fair.

Monica: Fair? Please don’t even talk to me about fair! Fair would’ve been you wanting to marry me back then! Or fair would’ve been Chandler wanting to marry me now! Believe me, nothing about this is fair! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing! Nothing!

Richard:
It’s okay! Shh! Hey. Hey. (Hugs her) Shhhh.

Monica: Nothing. (She backs away a little bit but is still in his arms and looks up at his eyes.) I don’t kn—Umm. I don’t know. Umm…

Richard: I know. (Backs away.)

Monica: Y’know, I-I… I have to figure…some st—Y’know, some stuff before I can…


Fair would've been him having the guts to take control of his life because he loved me not because he lost me. Fair would've been me enjoying the result of encouraging him to do what he loves so he could be truly happy.
Or fair would've been you REALLY loving me and didn't think i'm a stupid girl who would just fall for love songs and sweet words whispered in my ear. Fair would've been you understanding that you're not a boy anymore.
Or me not feeling this endless sadness... Cause sometimes I wanna feel angry but I just can't stop crying.

It's not fair because I just wanted so hard to be happy this time.