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jueves, 20 de agosto de 2009

Coincidencias (o de cómo las mismas no existen)



MAIRE BRENNAN - "PERFECT TIME"

Believe me I'm not afraid
Teach me to learn your ways
Carry me under your wings
In your perfect time

Only you can dreams come true
Only you can make me shine
Only you can days be right
In your perfect time

I know You told me that I'm not alone
You know I couldn't do it on my own
See my eyes are older now
Broken dreams behind
Fill my heart with precious love
I know it's there to find

Precious love
You gave me precious love
I know forgiveness is the key not pride
I want to heal this pain I hide inside
Free my fears and promise me
That you won't let me go
You're the one to comfort me
The past my God You know



"...él sentía como un ligero brote de gozo que no había sentido en mucho tiempo. Tenía la sensación de que este pequeño alivio, esta ligereza de espíritu, era debido a la presencia de ella. Él había sido responsable de todo durante mucho tiempo. Ella, la extraña, la extranjera, de sangre y mentalidad ajenas, no compartía su poder o su conciencia o su conocimiento o su exilio. Ella no compartía nada con él, sino que lo había conocido y se había unido a él total e inmediatamente por encima del abismo de sus grandes diferencias: como si fuera tal diferencia, la disparidad entre ellos, lo que les había hecho conocerse y, al unirlos, los había liberado.

Entraron por la puerta de su casa que no estaba cerrada con llave. No había ninguna luz encendida en la alta y estrecha casa de piedra toscamente esculpida. Allí había estado durante trescientos Años, ciento ochenta fases lunares; su bisabuelo había nacido en ella, así como su abuelo, su padre y él mismo. Para él le resultaba tan familiar como su propio cuerpo. Entrar con ella, la mujer nómada cuyo único hogar habría sido esta o aquella tienda en una ladera u otra, o las hormigueantes madrigueras bajo la nieve, le producía un placer particular. Sentía una ternura hacia ella que apenas sabía cómo expresar. Sin proponérselo dijo su nombre no en voz alta sino paraverbalmente. En seguida ella se volvió hacia él en la oscuridad del vestíbulo, y a oscuras se le quedó mirando a la cara. La casa y la ciudad estaban en silencio alrededor de ellos. Mentalmente él oyó cómo ella decía su nombre, como un susurro en la noche, como un toque a través del abismo...

-Me has hablado- dijo él de viva voz, desconcertado, maravillado.

Ella no respondió nada, pero una vez más él la oyó mentalmente, en su sangre y nervios, cómo la mente de ella alcanzaba a él: "Agat, Agat..."

Úrsula K. Le Guin
"Planeta Exilio"

martes, 18 de agosto de 2009

Incredulidades (o de cómo dejarse caer...)



Creía que sólo había dos opciones: creer o reventar. Pero como es mi costumbre, siempre voy más lejos. No puedo conformarme con lo que es común a los mortales. Un paso más allá. Yo creo y encima reviento. Frente al teclado, quiero llorar, pero mis palabras tendrán que tender a la risa. Por lo menos a la sonrisa socarrona de quien sabe que tomó un camino sin retorno.

Creer. Creer puede significar una transformación. Puede volvernos algo más. Algo que quizás desde antes, sospechamos que se oculta tras esta máscara de simplicidad que tiene la vida. Creer en la búsqueda de paz. Creer que todo tiene que tener un sentido. Porque así como lo estamos viviendo, no lo tiene.

Creer nos permite abrirnos a sensaciones nuevas. Primero con desconfianza... pasito a pasito... intentando tantear la firmeza del terreno que nos aventuramos a pisar. (Los años no vienen solos, dicen. Y es cierto. Vienen con pantanos donde ya nos hundimos, no una, sino varias veces)

Pero ese reconocimiento previo del terreno no evita que seamos vulnerables. Porque creer es ser vulnerable. Es la condición sine qua non que lo diferencia del saber...

Ah! Vulnerabilidad que juramos una y otra vez no sentir de nuevo. Que prometimos a Zeus que no iba a volver a atisbarla ningún ser sobre la faz de la tierra!! ELLA encuentra la forma de hacerse presente. Se va colando en forma de curiosidad, primero. Así nos tienta a ir asomándonos. Después es una tibieza en el pecho que deja que confundamos con una superficialidad de los sentidos... Para cuando su velo cae, ya nada tiene remedio.

Y es aquí donde tengo que dar el paso adelante. El paso seguro e impaciente que no contempla que estoy al borde de una cornisa. Aquí reviento.

...

El problema es que sé que reviento pero no estoy segura por qué ni de qué forma...
Porque me hundo de nuevo en arenas?? Porque lo efímero de nuevo me hipnotizó como la luz a un mariposa??

O porque la tierra se abre y explota bajo mis pies?? Porque lo palpable deja de tener sentido y me libero en una estela incandescente??

Reviento por intentar con todas mis fuerzas no creer, hasta que las lágrimas salen en caudales, de tan contundente la verdad que se me presenta, tal vez...